Una mirada a la decadencia social en la era digital

 

Las circunstancias generacionales y tecnológicas en esta nueva era han generado una serie de transformaciones en las actividades que desarrollamos de manera cotidiana, la utilización de herramientas o dispositivos informáticos recaen en comportamientos y actitudes individuales y colectivas contrapuestas a décadas atrás, sin duda, las generaciones adultas se han adaptado a este tipo de contextos siendo una consecuencia de sus decisiones y acciones, las más jóvenes al margen de su adaptación las viven de una forma muy diferente.

Según Denegri (2012), la sociedad atraviesa cuatro tipos de ismos que se relacionan con diferentes actividades y acciones en diferentes ámbitos sociales, la primera que refiere es el inmediatismo, la cual, refleja comportamientos de las personas por encontrar respuestas o soluciones de forma rápida sin buscar la reflexión o el uso del pensamiento crítico y analítico, esto lo podemos relacionar con lo instantáneo o momentáneo que evade actitudes de esfuerzo y dedicación.

El fragmentarismo es una consecuencia del inmediatismo, porque se aleja de la integralidad de la objetividad o subjetividad si es el caso, las ideas divididas o separadas rompen una comprensión real y asertiva sobre la realidad o el contexto, un escenario complejo donde las redes sociales toman protagonismo y generan que las disociaciones de la realidad con la verdad deriven en posverdades que sobresalen e irrumpen en escenarios ficticios o virtuales. 

Otro aspecto que invade sobre lo profundo, lo auténtico e incluso lo integro y que se disocia de una trascendencia humana o social, es el superficialísimo, que está generando vidas paralelas, entre lo tangible y lo inmediato, seres humanos que viven el momento y el cumplimiento del agrado o el deseo sin buscar o generar una constancia en los comportamientos y fortalecimiento de las competencias, la falta de un criterio analítico, la falta de atención y concentración genera que los pensamientos no comprometan un origen con base sólida en lo real o el conocimiento.

Y finalmente, el facilismo que se relaciona con comportamientos acentuados a soluciones pragmáticas y momentáneas, esta generando costumbres de inmediatez y al mismo tiempo de falta de esfuerzo y dedicación, el costo de los propósitos se disminuye a criterios de forma, pero no de fondo, de la búsqueda de los esencial y el ser trascendental.

Los desafíos ante este tipo de situaciones, debe ser sistemático, la actitud comprometida con la anteposición sobre estas situaciones debe responder a criterios no retro tópicos desde una concepción de Bauman, al contrario, es necesario responder desde esta realidad y utilizar los recursos que están siendo parte de este tipo de contraposiciones, la era digital esta virtualizando las realidades, nuestra responsabilidad con la vida es generar constancia, autenticidad y veracidad ante los sucesos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El desarrollo social desde la educación: Una mirada desde la triple hélice

La proalimentación en la evaluación